3 de enero de 2014

365 veces 2013

Escribo para decir que la poesía se está muriendo, 
que nos multarán hasta por abrazarnos en la calle,  que sus abrazos son refugio.

Y bueno, también es mejor que nos pongamos al día con lo que ha pasado.
Te contaré que he roto un par de corazones desde que no subo a su octava maravilla, 
que me he vuelto una sucia romántica, que ahora me gusta la cerveza tanto como el chocolate, que lo mejor de irse es volver, 
que sigo siendo la chica que esperó -porque nunca dejé de serlo-, que las prioridades cambian y los errores nos cometen a nosotros, que ya no escribo como antes porque ya no sangro como antes, que he sobrevivido a naufragios.

Que me han llamado estación, flor, estrella, absurda, enana, bonita, puta, borde, artista, gilipollas, friki, liberal, extremista, complicada, rompecorazones, pícara, aire fresco, caótica, arisca, despeinable, gata; de muchas formas distintas y tienen razón, 
que hay personas que son libros, que sientes mejor la magia de un festival si te subes a sus hombros, 
que habrá que repetir El Jueves, que sus rastas y su forma de fumar y reír tenían un efecto hipnótico, 
que lo más bonito de volver, son los abrazos, que bien y tarde también se pueden hacer las cosas, 
que los mejores atardeceres se ven desde una azotea con vistas a su sonrisa, 
que he cerrado la puerta pero he seguido leyendo el mismo libro saltándome varios capítulos, 
que me he enfrentado a mi misma y hemos terminado abrazadas y riéndonos de la vida,
que dormir en estaciones y viajar acompañada puede ser precioso, 
que escucho canciones tristes y los sábados por la noche bailo con las más absurdas, 
que sigo siendo pecado capital, que las palabras pueden ser abrazo, que sigo improvisando con desventajas e inconvenientes,
que he dormido en diecinueve camas distintas, en varios buses, trenes, coches, aviones, en estaciones y en la playa, 
que si la besé fue porque nos liaron, -lo de después fue porque quisimos-, que intento no volver a salir huyendo por la puerta de atrás, que le he visto llorando de alegría y sólo he podido abrazarlo, que las cicatrices son un poco como intentos, 
 que claro, 'podría acostumbrarme a esto' y mira lo que hemos hecho, que sigo buscándome, 
que he descubierto en su espalda constelaciones disfrazadas de lunares, que no solo la saliva cicatriza, también los abrazos, 
que verles sonreír es Patrimonio de la Humanidad, 
que comparto piso con dos personitas maravillosas y un gato con nombre de pintor, 
que la segunda vez que salí del país me encontré con la Felicidad en los Alpes Suizos, Cherie. 
que es my clever boy y yo seguiré esperándole si cada vez que vuelvo me hace rabiar con eso de 'pide tú que tienes tetas', 
que hice las paces a medias, que me habría tenido que haber ido cuando dijo que me largara, 
que sigo cogiendo trenes a la mínima que me incitan con un 'Ven', 
que Granada y su trece fue una locura preciosa, que se puede querer de formas distintas, 
que me he subido a un escenario y he sonreído muy fuerte, que he visitado el Sur y su ombligo y podría quedarme a vivir allí, 
que el genérico de los ansiolíticos es el sexo, 
que he vuelto a ver al que querías partirle la boca por haberme besado y le he abrazado fuerte, 
que he follado con otros y he besado bocas que no eran la suya,
que seguimos con la competencia estúpida de haber quién tiene el pelo más largo, 
que sigo siendo Invierno a mediados de Agosto y Primavera a principios de Noviembre, 
que Morfeo es un hijo de puta, que he visto el Mar y he saludado al Verano en su orilla, que 1+1 a veces es el doble de dos, 
que no me arrepiento de nada, a pesar de todo, que tengo los bolsillos llenos de kilómetros y paisajes,
que he vuelto a conectar el disco duro de 720GB sobre lo que fuimos y me he reencontrado con una instantánea de tu sonrisa y joder que triste, que le he puesto los cuernos a las Ramblas de Barcelona en cualquier bar de Madrid, 
que podría a quedarme a vivir en el Museo del Prado o en la azotea del Círculo de Bellas Artes, 
que mi niña interior vuelve a leer cuentos al Monstruo debajo de la cama, 
que he besado, esperado, abrazado, mordido, jugado, picado, reído, follado, viajado, dormido y desvelado,
que aunque diga que no, tiene un corazón precioso porque es Invierno y letras, y abrazos que son casa, 
que quiero doce constelaciones más uno, que no sabéis lo bonito que recita por teléfono o subido a un escenario, 
que el metro de Madrid puede ser un lugar precioso aunque me partan el corazón en la siguiente parada con estación en curva,  que planearía un viaje para pasar el charco solo para abrazarla por tener nombre de canción de los Beatles, 
que ojalá A, nuncanunca deje de escribir, que somos unos jodidos animales en todos los aspectos, 
que he visto fantasmas de carne y hueso y tengo miedo de cruzar las vías del tren, 
que he perdido de vista a muchos y descuidado a otros y así no, que echo de menos a mi pequeña loba, 
que me han venido a buscar al aeropuerto sin flores pero con más de dos besos, 
que me he pasado más tiempo desnuda que vestida y joder que maravilla, 
que Andrés tiene magia en los ojos hasta cuando llora tocando la guitarra, 
que sigo improvisando sin esperar nada de nadie y me va bien, que sigo queriendo a personajes ficticios, 
que tiene valentía para llamarme cobarde y quedarse en mi caos, 
que tengo el síndrome de Stendhal cada vez que baja del autobús, 
que sigo enamorada de la literatura, del cine, de los músicos, de los artistas, 
que los Principios Generales del Derecho están escritos en una entrada de la Alhambra con un imperativo de garantía,
que Domingo pueden ser cualquier día de la semana, o durar ocho días,
que a veces vuelvo a ser Cenizas y escombros, que sigo teniendo la vida rizada y despeinada, y joder, menos mal, 
que la Soledad será una hija de puta pero es preciosa, 
que he vuelto a leer-te para saber si sigues fumando y escuchando "Fix you" porque yoyano desde el cataclismo, 
que aquí nunca ha dejado de existir la Tormenta 
que mira, que yo que sé cuánto me querrá, pero me ha regalado Rayuela de Cortázar y he tenido que abrazarlo tan fuerte como he sonreído para no romperme yo de la ilusión. 

(Que ya sabes, algún día volverás a leerme y te joderá que ya no hable de los viernes a las cinco de la tarde y tus ocho pisos de maravillas que hacías con las manos).
Que no pretendo ser coherente, 
ni que lo entendáis, 
ni explicar los porqués,
-o sí-  
esto ha sido 365 veces 
dos.mil.trece. 
La Vida ha estado preciosa despeinada durante todo el 2013,
 un poco como yo. 

2 comentarios:

Oski dijo...

Pues que el 2014 no se peine y siga siendo igual o mejor.

Salud y abrazos

Merche Jiménez dijo...

Poéicamente increíble.