30 de octubre de 2013

¿Sabes? He quedado con Soledad y la muy puta, está más guapa que nunca.

Podría contar mi vida clasificándola por derrumbamientos, vértigos y abismos. 
Me alegro de verte, soy una colección de escombros, ten cuidado si decides pasar, el corazón está cerrado por derribo. 

Ya ves, los vestidos son demasiado fáciles de subir y aún así,
la autoestima se pone de puntillas porque no llega al estante de arriba.

A ver lo que resulta de tener las ganas de llorar
y follar
a doce en escala de Richter.
Y ahora quién me va a amansar cuando salgas, fiera.

Me han dicho que deje,
de psicoanalizar
de enamorar corazones sin querer,
de escuchar esos cantautores. 
Pero.
Se ha muerto un sentimiento,
llevo tres días de luto con la cama desecha y las barreras bajadas debido al desastre.
Un gato con nombre de pintor me espanta las pesadillas. Y menos mal.

Aún no he encontrado el punto exacto donde esconde sus cosquillas
pero los miedos me los contó a primera risa. 

Se me olvidaba, para reyes quiero libros y un trocito de montaña.
Por favor, ¿Me podría embotellar el sonido del mar?, sí, para regalo.
Nunca dejas de esperar, al final vas a echar raíces
Y cómo le digo que pese a ser bosque, me están volviendo a crecer las alas, los centímetros de sonrisa. 
Que vuelvo a esperar en las estaciones (o puede que nunca dejara de hacerlo)

2 comentarios:

Oski dijo...

¿A quién vas a mostrar tus cicatrices, tu rabia por vencer los imposibles?

A veces tras un derrumbamiento se erige un edificio espectacular, aunque guardemos luto un tiempo, a fin de cuentas la vida es caer y levantarse ¿no?

Otras veces mola saltar por los precipicios sólo por ver si eres capaz de volar, dicen que las aves saltan del nido cuando están preparadas. Quizás es que soy un poco pájaro.

Abrazos Lish.

Claudiettha J.V. dijo...

La vida es así, nos da las cosas para que después quitárnoslas. Pero supongo... que de alguna forma todo sirve para hacernos mejores personas, y en otras ocasiones, volvernos locos.

Besos