30 de septiembre de 2012

Mordiscos al aire

El cuello, como punto, débil, como vértice de la cordura.
El cuello desencadenado de furia, pasión, el cuello como punto álgido del éxtasis
El cuello como trocito de placer, que se convierte en escalofrío y cuando muerdes se pierde la cordura, nace el instinto animal
El cuello como punto de orgasmo, pérdida de la realidad y noción del tiempo, el cuello como tiempo infinito y medida de placer universal
El cuello como dinamita, como explosión de placer irracional, como petit mort llena de mordiscos y caricias enredadas
El cuello como pequeño big bang, como infinitas supernovas implosionando a la vez, el cuello como debilidad una y máxima.
El cuello como compendio de éxtasis, pérdida de la cordura y debilidad (estúpido el, que sigue intentando mentir un poquito)
El cuello, como autoengaño permanente, como locura adolescente.
El cuello como deseo de imposibles, de lo que fue y será hablado en primera persona del plural, cuando las luces desaparecen
El cuello como meta de amantes novatos, como mito y leyenda, siempre como representante de algo más allá del placer
El cuello como suicidio incauto, como jet lag en viajes a toda velocidad entre una sonrisa y el quitarse la ropa
El cuello como primer ataque directo a la perdición
El cuello como enumerador de placeres prohibidos, especiales, eternos e intermitentes
El cuello como símbolo del erotismo en unos amantes, como secreto entre dos pájaros en llamas bajo las sábanas
El cuello y sus escalofríos como flujo y reflujo del mar eternos, pero a la vez efímeros, débiles pero cargados de sentimientos
El cuello, mar eterno de sentimientos apasionados, cielo anaranjado de nuevas noches infinitas
El cuello como génesis de noches de pasión, como apocalipsis desordenado de gemidos
El cuello como sinónimo de sexo, oponiéndose a todo lo que nos da miedo, el cuello como concepto del placer y los gemidos.
El cuello como repaso entre lineas, con los labios. Es lo inevitable, es morder como forma favorita de matar lentamente
El cuello como es traición entre fronteras, es lo prohibido del edén, es el cuello.

El cuello, cruel prisionero de labios, de asesinatos entre sábanas
Ese cuello condenado a mentir por sí mismo, ya te puedes imaginar lo mucho que grita cuando echan de menos mordiscos. Los cuellos del mundo se mienten a sí mismos, se engañan y acaban siendo el blanco de los mordiscos anhelantes. Qué mentirosos son ¡y sin pretenderlo! van de dulces pero a mordiscos anhelantes se reconstituyen, suspiran, gimen y piden más. Son traicioneros, chaqueteros, interesados, pero en el fondo, son amor.


Nota de la nevera:
Momentos recopilados sobre lo que verdaderamente es el cuello
Escrito por una servidora y mi supernova preferida , Lenda Summer (lo escrito en azúl son letras exclusivamente suyas) ella, que un Domingo susurró algo así como: que el cuello miente¡Y tanto, que mientey se desencadenó una  serie de mordiscos al aire. 
(Gracias por estos pequeños momentos,  recuerda; no dejes que se engañe tu cuello con las ausencias)

1 comentario:

Clío dijo...

puespuespues Lenda Summer y tú hacéis un equipo extrrraordinario *---------------*
(y el look del blog, y sobre todo la frase de la cabecera, son tan *3*)