24 de abril de 2012

Desaparecer sin que te des cuenta

Ahora mismo, solamente deseo una cosa: Desaparecer.

Sin dejar posits en la nevera, ni notas debajo de la almohada. Con el café a medio terminar.

Quiero irme lejos, sin decírselo a nadie y apagando el móvil antes de coger el tren. Volverme invisible entre transeúntes de una ciudad que no es la mía y refugiarme de la lluvia donde nadie pueda encontrarme. Entonces en ése momento, (en el que tenga calados hasta los huesos y mi alma vuele lejos), alguien que realmente me quiera y le importe se dará cuenta de que mi risa se ha esfumado, ya no hay un "Buenos días" acompañado de una sonrisa. Que por arte de magia mi abrigo azúl ya no descansa encima del sofá y el libro que tanto me gustaba no está en la mesilla. Cuando se de cuenta de que he desaparecido,, segunda persona del singular, moverás cielo, mar y tierra hasta encontrarme; quizás distraía en una cafetería parisina enfrente de un libro que me haga soñar y ahuyentar durante (solamente) un rato esta realidad que me consume poco       a         poco.

En ése momento me daré cuenta de quienes quieren estar realmente a mi lado porque me lo demostrarán con hechos y no con palabras, porque, como dicen, las palabras se las lleva el viento.

Y te pediré una cosa: cuando me encuentres, (que lo harás), por favor no me arrastres y vuelvas a meterme en esa jaula plagada de extraños que hay quien dice que lo llaman "hogar"

3 comentarios:

mili dijo...

una jaula de extraños, asi me siento yo, en un lugar asi, y tambien me gustaria que me encontraran para ver quines realmente valen la pena.

P* dijo...

SI lo escribiste vos, tengo que decirte que me gustó mucho de verdad. HAy veces que este tipo de situaciones son necesarias para realmente darnos cuenta de quienes están y para quienes importamos de verdad.

Un beso y que andes bien

David dijo...

Pues yo me presento voluntario. :)
A veces sentimos la necesidad de echar a correr e ir lejos lejos a algún sitio que nadie conozca. Pero, créeme, si corres con la mano cogida a la de alguien, el camino no se hace tan duro.
Toma, yo te doy mi mano, agárrala.