31 de marzo de 2012

El Diario de Tu Ausencia

 (Lo que pasó cuando ella supo que él se marchaba)

-No, por favor, no te vayas. -Suplica ella y él la mira, inexpresivo, pero sus ojos delatan una profunda tristeza.
-Y si lo haces, prométeme que solamente te ausentarás durante un tiempo, que en dos o tres meses aparecerás con el pelo revuelto y el cansancio pegado a los párpados. -Él ya se ha echado la mochila a la espalda y la mirada azul desviada hacia el suelo de madera vanamente impide que los sollozos no lleguen a sus oídos.
-Prométeme que regresarás para abrazarme desde dentrás sin previo aviso mientras exprimo el zumo de naranja, después de habernos despertado a besos... y, también para protegerme en las noches donde las pesadillas amenacen con impedirme dormir. -Ella aún no se cree que minutos después él desaparecerá de su vida, y por eso insiste, suplica y solloza (cada vez mas fuerte) Prométeme que me rodearás con los brazos para formar esa fortaleza donde me siento segura mientras me acurruco a tu lado, sintiendo la calidez de tu cuerpo! -Grita desesperada, intentando convencerlo, antes de que sus miradas se cruzen; la de él, seria y azul, tan azul como mar, y la de ella, verde como un prado, llena de lágrimas como las hojas de los árboles en Primavera tras el rocío.
-Simplemente, antes de salir por esa puerta y quedarme sola en este ático repleto de libros e historias viejas, -suplica por última vez. -Prométeme que volverás. Para que así, (por lo menos) mi corazón mantenga la esperanza.

Pero la única respuesta que recibe es un sonoro portazo. Entonces y solo entonces, se rompe como una muñeca rota cayendo al suelo, atragantándose en lágrimas.


No escucha el sonido de pisadas que bajan atropelládamente las escaleras. Ni la respiración entrecortada de él alejándose de allí. Lléndose lo más lejos posible de aquél ático lleno de historias, ése que guardaba sus más intimos secretos, sus peores pesadillas y, aunque él en ése momento, no quisiera reconocerlo, (o simplemente, no se diera cuenta), los días más felices de toda su vida.




¡Hola pequeños soñadores!, espero que hayais acabado los exámenes bien y paséis unas buenas vacaciones
¿Qué os ha parecido esta entrada? No suelo escribir con diálogos como bien sabéis, soy más de "Monólogos" como los llamo yo. Me gustaría que si comentáis me ayudárais un poquito: ¿Qué nombres os parecen bonitos para estos dos personajes? Seguiré contando su historia; porqué él se fue y porqué aquel ático guarda tantas historias. Pero, eso, me lo guardo para otra ocasión.

2 comentarios:

David dijo...

Mi bedtime story de esta noche.
Llevaba tiempo sin pasarme por aquí y sin irme a la cama con un trocito de tu blog en la mente.
¡Un besazo guapa!

mili dijo...

es una historiz que me ha hecho soñar despierta, como no hacia hace mucho.