15 de enero de 2012

Cuando quieras, (o puedas) ven a buscarlos

Imaginemos que hoy me he levantado con un ánimo invernal, con los pies congelados entre las sábanas de mi solitaria cama y con apetito de tomar una taza de chocolate caliente, pero hablo un rato contigo (solamente unos minutos no te creas) divagando en cómo nos va la vida entre exámenes, universidades, viajes y (des)amores


Y por esa mágia que solo tienes, mis bolsillos vuelven a estar repletos de Veranos, de tardes en la piscina, de viajes que huelen a paella, a marisco, a sol, arena, mar y crema solar. A libros y a besos con sabor a sal. De recuerdos de tardes en tu casa (o en la mía) semidesnudos en el sofá por el insoportable calor que hacía. De helados que te refrescan el alma y te llenan de alegría el corazón si son compartidos


  Hay tantos veranos guardados en mis bolsillos que tengo miedo de que se me caigan mientras paseo 
 por ese parque que tantas risas y lágrimas escuchó

               Cuando quieras, (o puedas), ven a buscarlos  

[Quizás así recordemos esos momentos en los que tú y yo pensábamos que la amistad o el amor, podrían durar 
 para siempre ]

2 comentarios:

Ashley dijo...

Preciosos!
Para seguir adelante hay que dejar de aferrarse al pasado.
Besitos de Azucar.

David dijo...

Y es que una persona puede hacer que pasemos de un estado a otro totalmente diferente. Invierno o verano. ¿Qué más da cuando tienes a esa buena compañía con la que hablar? Al fin y al cabo, esa es la esencia.
¡Un besazo, Lish! ^^