11 de noviembre de 2011

Sonreían pese a que temían quererse de otra forma.

 "He sido muy feliz a tu lado, me has dado muchísimas cosas y te lo agradezco de todo corazón" -Se sincera ella con ojos melosos.
“¿Entonces por qué me lo agradeces así? Así, dejándome solo, ¡sabiendo que el mayor miedo que tengo es la soledad!. -Él llora y el dolor que solo los corazones rotos tienen, lo desgarra por dentro.
Ella sufre, se le rompe el corazón en mil pedazos al ver que el de aquel chico de ojos café se ha convertido completamente en polvo.

Se quisieron, quizá uno más que otro, fueron felices y sobretodo, sonrieron pese a que temían querer(se) de otra forma.

Recuerdan el momento que lo destrozó todo, porque a partir de ese instante Nada fue como antes. 

Ella desearía que volvieran los abrazos, los besos, los consuelos pero no lo hicieron.
Deseaba también, con todas sus fuerzas, volver a ser amigos, borrando aquellos dos meses de amor pero no puede ser así. A él le duele demasiado el corazón y su alma grita que no puede ser, que ella le ha fallado, le prometió el cielo pero le ha encerrado en el infierno

Necesita un tiempo, necesita emprender el curso de la vida sin su presencia todas las tardes entre las paredes de su casa, entre las sábanas los sábados por la noche y los domingos por la mañana, porque tiene mucho miedo a la Soledad
 
Ella le enseñó como se amaba, pero desapareció sin enseñarle como se vivía sin tenerla, sin poder pasar un fin de semana entero en su casa cuando sus padres no estaban. Convivir con la Soledad, volviendo a estar solo, solo, solo.

Todas aquellas situaciones quedaron grabados en sus corazones, achicándolos por momentos y bombeando a toda velocidad cada vez que vuelven a viajar por sus mentes.
 Puede que él lo desmienta y que ella ni siquiera lo haya comentado a nadie, pero cada miércoles y viernes, en la soledad de su cuarto, se ponen tiritas en el corazón delicadamente, con mucho mimo, porque la nostalgia vuelve y mutuamente se anhelan pese al dolor sufrido.

 Juraron curarse cada una de las heridas pasadas, esas que tardan años en olvidarse por completo, sanándolas con besos y caricias en aquel sofá de terciopelo rojo. Nunca imaginaron que acabarían destrozándose el corazón el uno con el otro. 

Días después del fin, en esos momentos de reflexión donde los recuerdos pasean por la mente y duele el corazón, recibe un mensaje. Tan solo es una frase, pero fue suficiente para                  d e r r u m b a r su mundo
"I Still love you"  Y, sin poder remediarlo, lloró.
I'm sorry.
(Espero que les haya gustado no sé si logré transmitir lo que quería...[¡Muchas gracias por vuestros comentarios!^^]]

1 comentario:

Andrea Sweet Dreams dijo...

*______________________* Una palabra para definirlo: Precioso. Me ha encantado tu blog, es super bonito. Me gusta muchísimo cómo escibes, así que te sigo pero ya.
Besos.