26 de octubre de 2011

Sexo y/o amor.

Pintaba graffitis y vestía pantalones ajustados. Fumaba en cachimba los viernes por la noche y soñaba con tener un tatuaje en la espalda. Medía metro sesenta y tenía un aro en la nariz. Su cara estaba moteada por miles de pequitas y siempre se sentaba en la encimera de la cocina sintiendo en frío mármol en sus posaderas cuando venían visitas. Veía películas, pero no de esas pastelosas y romanticonas para niñas de 15 años. No era de esas. A ella lo que mas le gustaba era la ciencia ficción. Lo de las invasiones zombies y alienígenas, me refiero. Se había documentado y todo. En el desorden de su pequeño cuarto tendría que tener una “Guía de cómo sobrevivir a una invasión zombie”.

Le gustaba el s e x o pero no el a m o r. El sexo salvaje, bestial, fuerte. Cuando la pa-sión deja paso a la lujuria. En el que ya no eres hombre, te transformas en animal para desfogarte volviéndote l.o.c.o. 

-Tres veces por semana -recitaba ella- El primero para librarse de la tensión del trabajo, el segundo por la borrachera que coges un sábado por la noche y el tercero... porque me la gana. Y los que caigan después... ¡bienvenidos sean!.

Habían pasado todo tipo de hombres entre sus piernas; catándola y disfrutado de su cuerpo.

-Es una droga -seguía con mirada juguetona quizás, recordando algún escarceo amoroso de esa semana- Quien la prueba tienden a ser dependientes. Hay personas que no reconocen que les gusta, que gozan a cada embestida, que se mueren de placer con los orgasmos. Son idiotas. Jodidamente Idiotas ¿No crees? "Sólo lo hago con esa persona a la que amo. No es sexo es hacer el amor..." y tonterías de esas. -se burlaba poniendo voces estridentes - Eh, pero después estamos nosotros  -Generalizó sin preguntar si su acompañante se incluía en ese grupo -  Lo admitimos con un par y disfrutamos como perros en celo. El sexo se puede pagar pero el amor no.
Rió a carcajada limpia, echándose para atrás, soltando todo el aire para después respirar.
“Un punto para el sexo” brindaba con su cerveza a medio terminar, toda sonrisas.

Le importaba una mierda lo que pensaran los demás.

No hay comentarios: