25 de octubre de 2011

Las uñas de colores.

Se pintaba las uñas de todos los colores posibles. Una roja, otra azul celeste, una morada, otra aguamarina y la pequeñita de verde. Le gustaba como quedaba. Cuando terminaba y dejaba todos los pinta uñas encima de la mesita del salón junto al jarrón de las rosas, sonreía como una tonta. Esperaba impaciente a que se le secase. Aunque con lo nerviosa y despistada que era, muchas veces se le olvidaba y entonces, se levantaba, recogía la mesa y llevaba el plato y el vaso al fregadero. Sin darse cuenta se había estropeado su pequeña obra de arte. Y delicada como una florecilla volvía sobre sus pasos para pintarse otra vez sus bonitas uñas. Pero los días blancos ni siquiera lo hacía, salía de aquel salón empapelado del color del sol con ese olor a hogar en el ambiente. 

Y se metía entre las sábanas para que nadie la encontrase, (des)conectaba el teléfono y bajaba la persiana. El Monstruo de debajo de la cama subía a preguntarla si pasaba algo y ella lloraba y lloraba como una niña pequeña, quería abrazarla mas no lo hacía por miedo a que volviera atemerle, como las noches de su infancia. Entonces el se meta debajo de su cama para seguir haciéndose su cama de pelusas.

Mientras, por las noches ella lloraba acompañada de los fantasmas del pasado que le visitaban los días blancos, esos en los que los momentos especiales volvían a su memoria, cuando ellos todavía formaban parte de su vida, cuando todo era más facil, más bonito, más sincero e infantil. Quizás más s  u  b  r  e  a  l  i  s  t  a  y  u  t  ó  p  i  c  o.

Ella no lo hubiera dicho nunca pero Monstruo decía que cuando era pequeña había visto en su cara lo que verdaderamente era la felicidad. Sincera y realmente bonita en los ojos de una niña que se pintaba las uñas de todos los colores posibles.

. . . F e l i c i d a d . . .
(Esa que muchos monstruos [y personas] no conocen)

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